Narrar la infancia I


Hay ocasiones en las que un filme basado en obra artística -literaria en este caso- , conduce inexorable y afortundamanete el autor que la concibió. Después de ver Pequeña Revancha (1984) de Olegario Barrera, descubrí a Antonio Skármeta, el autor del cuento "La Composición", un magnífico texto que dio lugar a una de las mejores películas del cine venezolano. Y como dice Skármeta en la entrevista, si a él le gusta que el lector de alguna manera complete su obra, le aporte algo más, sin duda tuvo una de las mejores experiencias con el filme de Barrera. Otro tanto habría que decir del filme El cartero de Neruda (o Il Postino, de Michael Radford, 1994), basada en la novela Ardiente paciencia (1985) y, más recientemente,  El baile de la Victoria (Fernando Trueba, 2009).  
Pequeña Revancha es una de las mejores películas venezolanas de todos los tiempos. Barrera volvió con otros filmes como Un domingo feliz (1988)   Fin de round (1992)  y Una abuela virgen (2007); textos fílmicos desiguales entre sí pero unidos en pos de personajes que intentan encontrar y ocupar del modo más digno su lugar en una sociedad corrupta y desmoralizada. La obra narrativa de Skármeta, por su parte, es tan amplia como actual. Hoy como ayer, en torno a su narrativa surgen críticas similares: prosa clara y diáfana, personajes entrañables, diálogos creíbles en medio de situaciones riesgosas y una cotidianidad frágil, amenazante y, sobre todo, amenzada por y desde los poderosos y corruptos.
Mirar el afiche de la película  es retomar uno de los hilos fundamentales en la narrativa fílmica y literaria latinoamericana: hacerle frente a la violencia. Para ello, Barrera dispuso su  espacio narrativo y estético y complementó el universo narrativo de Skármeta de un modo dinámico y vital.  Ambos, además, se alínean  en el humor como artilugio para  desmontar -burlar- los discursos y acciones de los poderosos opresores que, para colmo,  centran su blanco en los más indefensos.
Pero el reencuentro con Skármeta a raíz de la presentación de su última novela Un padre de película (2010), me llevaba una y otra vez a Pequeña Revancha, y con ella a la estela de filmes que a su lado ofrecen una ventana estupenda para pensar de nuevo en cómo la narrativa centrada en niños acorralados por el entorno más atroz, resuelve en favor de los valores como la libertad, el respeto y la solidaridad. En tiempos de tanto descreimiento, no gustan mucho los -mal llamados-  finales "felices" ...Nada más lejos los trabajos literarios y fílmicos de Skármeta y Barrera, respectivamente, donde la infancia se juega a golpe de trucos del lenguaje, ganándole la partida al "juego" de los militares y su macabra estrategia de delación.  Pese a que Pequeña Revancha se ha quedado en el baúl del mejor cine venezolano, y Antonio Skármeta está más actual que nunca, no es menos cierto que mirar estas obras -juntas o no- permite adentrarse en una narrativa de la no-violencia como un modesto recodo para intentar espantar en lo posible, el desasosiego,  la tristeza y la desolación que deja la estela de cualquier violencia.





http://www.diariovasco.com/rc/20101007/mas-actualidad/cultura/personajes-heroes-pero-tienen-201010070053.html

http://www.ellibrepensador.com/2010/01/08/entrevista-a-olegario-barrera/


Comentarios