Brevísima historia de libros en mudanza

Cada mudanza supone recomponer la existencia. Desarmar la casa para -con la esperanza, la fe, la necesidad- de que en ese otro lugar, surja un hogar y  adquiera fisonomía protectora, altiva y hermosa.
Mis libros me han acompañado durante muchos años. Hoy los embalo, de nuevo, pero ya no es lo mismo. Me enfrento a la primera mudanza de todas: dejar la piel de los libros tal y como la conocía, vivía y sentía hasta ahora. Antes eran mi pasión, una parte de mí. Hoy me recuerdan -mal verbo para una piel tan bien llevada- que ya no son, ni podrán ser. Han pasado a ser un poco adornos de biblioteca. No he dejado de leer, de escribir, de revisarlos -los de cine, sobre todo, son mi cabecera vital-. Pero si hay una muestra de que las cosas mudaron antes de que al menos ahora los tenga que cambiar de sitio, no tengo dudas: me recuerdan; así como suena. Me traen un modo de ser que fue, un modo de vida que ido dejando de ser sin que pudiera mantenerlo más tiempo. Siguen  colándose porque no sé vivir sin ellos, y sin embargo, han ido bajando de tono, de intensidad.
Tenerlos o no tenerlos no me da igual. Sigue importándome y mucho leer -y ni hablar de las novelas que aún tengo en mi mesa de noche; esas irán en mi bolso, bien pegados a mi talle, para no olvidar terminarlos. Pero y luego qué, me pregunto ¿Volverlos a colocar en orden en una biblioteca que va quedándose como extrañadel hogar?
Básicamente, se trata de mudarse pero creo que esto de que los libros se hayan ido de mi lado, que ya no podamos mantenernos juntos como indispensables... para esto creo que no estoy lista. Y aún así, debo seguir embalánolos. Y yo con ellos.
Los libros han sido mi hogar. Quizá por esa razón, moverlos es saber que me introduzco en esas cajas sin saber muy bien dónde ponerme luego. A ver si con este viraje, volvemos a reunirnos. No como antes. No espero que medie la nostalgia. Reuniros y volver a querernos. O algo así.
Puede que en esta historia, para catalizarla, como dirían algunos, falta reconocer un rato más las calles que parecen páginas de libros. Volverán a mudar. Quizá pueda volver a esperarlos.


                                                        On the Shadow brick road
                                                                 de Abdo Shanan

Comentarios

maria candel ha dicho que…
Los libros, querida Diana,si los llevas contigo,en tu memoria, te acompañan sus lecturas,su aprendizaje, las emociones que causaron en ti, los recuerdos...

Un fuerte abrazo y todo lo mejor para este Nuevo Año que recién comienza