Sobre la violencia, una vez más.


La película Taita Boves (2010) de Luis Alberto Lamata fue seleccionada para representar a Venezuela en los premios Goya de 2011, mientras que Hermano (2010) de Marcel Rasquin competirá por el Óscar a mejor película extranjera. Mientras esperamos a ver si logran quedar en la  última ronda de finalistas, no dejo de pensar en que a pesar de las diferencias temáticas y estéticas, ambas películas vuelven a girar en torno a la violencia nuestra de cada día;  eje archiconocido en la filmografía venezolana y latinoamericana y, quizá por esto, explorado acaso con el afán de articular las razones por las que se instala entre nosotros como si nada.  Taita Boves está basada en la novela Boves, el Urogallo (1972) de Francisco Herrera Luque.   El filme conjuga muy bien una de las muchas virtudes de la novela: desentraña las (sin)razones de la violencia, de la barbarie que proviene tanto como azota no sólo al caudillo  Boves, sino a todo un entorno empobrecido, enfrentado y resentido social, económica y políticamente. Hermano, por su parte, descubre la fragilidad de los vínculos que antes se creían sólidos, permanentes y confortables. En esta ocasión, en ambas películas -pese a las diferentes épocas donde se desarrollan los hechos- se aborda la narrativa de la violencia como un espectro que reiteradamente pareciera provenir de un-modo-de-ser-así. Es el enemigo que no vemos pero que creamos, aupamos o justificamos por intereses políticos, ideológicos o religiosos.  Y si pensamos en esa especie de reiteración temporal -hemos estado sumergidos en la violencia, venimos de ella y casi que nos hemos acostumbrado a ella-  que se instala en los ejes dramáticos de nuestros devenires narrativos y culturales, no es de extrañar que en torno a ella –o sea, a nosotros-  todo nos resulte familiar y desconocido a la vez; como vivir con el susto que nunca se acaba aunque se viva cada día.  Hay que contarla siempre, quizá para no olvidar que ella puede que se disfrace de un así-somos-y-punto y tener la oportunidad de exorcizarla alguna vez gracias a la mirada artística que logra atraparla un rato despojándola  de su amenazante presencia. Y como  el tema de la violencia llega a cada rato, habrá que seguir hablando de él. a ver si así deja de hacer tanto escándalo cada vez que aparece en el cine.


 PD: Sobre Taita Boves, les dejo una de las mejores críticas que he leído. http://www.circuitograncine.net/bloggc/?p=1163. 

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