Patrimonio
. Fotografía de Fan Ho La curva pronunciada de los tacones, como la escalera caracol, ensordece nuestros pasos. Él sube, cabizbajo, buscando el filo más gastado del escalón. Esas curvaturas del tiempo roído moldean sus pisadas. Pero sus pies están a salvo. Esta tarde volverán a enredarse con los de ella. Antes de entrar a casa, ya ha olvidado la estrechez de la curva. A veces, no quiere subir. A veces, las malas noticias sortean y cogen carrera. No se agazapan ni asfixian en ninguna curvatura. Él espera la tarde que le regala casi todo en plano. Baja, ahora, de dos en dos.




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