"Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa
Creo que una de las dificultades de la ficción narrativa centrada en la lucha y los contrastes -de ideas, de poderes, de amores, etc.- es no radicalizar a los personajes. Es muy fácil construir un andamiaje de contrastes: si Fulanito cree que su hija puede ir a un convento y la tía de la joven cree que es una enajenación propia de alguien adoctrinado, el debate estructura una narrativa del ping-pong. Esto ocurre en "Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa, en la que, a partir de la ¿decisión? de Ainara, la protagonista de 17 años, de ingresar a un convento de monjas de clausura, se abre el debate sobre un posible problema de miras cortas, más propio de una adolescente con heridas no trabajadas, y la fe religiosa, que no necesariamente espiritual, que da la cercanía de los colegios religiosos. De ahí que el discurso femenino radical sea tanto el de la monja superiora, dejando a Dios la decisión, como el de la tía de la joven, atea y tratando de que su amada sobrina comprenda ...



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