Inexperiencia

—Totalmente— respondió Guillermo.
—Pero ¿hasta cuándo me vas a repetir esa palabrita? ¡Estoy harto! “¿Vas a comer? Totalmente”; “¿vas a dormir? Totalmente”… Llevas todo el día así...  ¡Deja de decirla ya, Guille! ¡Acuéstate, por favor!
—Pero… ¿Papá…?
—¿Quééé?
—¿A ti nunca te dijeron “estoy totalmente enamorada de ti”?
—Sí vale, claaaaro. Pero no me puse tonto. Ven, deja que te arrope que…
—¿Y te hubiera gustado?
— ¿Qué?
—Ponerte tonto.
—Noooo….Bueno…no totalmente… ¿Contento? Que descanses.
Con una sonrisa y un beso cerrando la noche, padre e hijo pensaron que el otro tenía razón. Al fin y al cabo, no había por qué exagerar: enamorarse no es nada del otro mundo. Sin embargo, cada uno decidió que sería mejor no hablar más del asunto. Cuestión de prudencia, sólo eso. En estos temas, un inexperto siempre puede estar a punto de echarlo todo a perder .

Comentarios

maria candel ha dicho que…
Me recuerda a esas medio conversaciones (por lo tarde y dormido), esos cuentos que se les dice a los muchachos antes de dormir, el ultimo beso del día, el cariño con forma de palabra.
Un abrazo, Diana
Galaques ha dicho que…
Esperaba tu comentario que ya es una gran compañía. Muchas gracias María. Un besito.