Patrimonio

.                          Fotografía de Fan Ho



La curva pronunciada de los tacones,

como la escalera caracol,

ensordece nuestros pasos. 


Él sube, cabizbajo,

buscando el filo 

más gastado del escalón. 


Esas curvaturas 

del tiempo roído

moldean sus pisadas.


Pero sus pies

están a salvo. 

Esta tarde 

volverán a enredarse

con los de ella. 


Antes de entrar a casa,

ya ha olvidado la estrechez de la curva.


A veces, no quiere subir. 

A veces,  las malas noticias 

sortean y cogen carrera.

No se agazapan 

ni asfixian

en ninguna curvatura.


Él espera la tarde

que le regala 

casi todo

en plano.


Baja, ahora, 

de dos en dos.




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