9 de marzo de 2017

Noche de Guayaquil






                                                   Foto de Manuel Álvarez Bravo (México)

Llegan las Gemínidas.
Las mujeres que regresan cada año
frío
atraviesan la penumbra
buscan a sus amantes.

Llegan híbridas
mitad asteroide
mitad anhelo.
Trozos de presencia.
Rastros inocuos de cometa.
Danzan sabiéndose breves, puntuales, olvidables. 

Los amantes apuntan maneras.
Algunos acechan distraídos.
Otros esperan ser parte del blanco.
Los más expertos  se han dado la vuelta.
Una emoción no puede con la chispa de miles de cielos
labrados a golpe de miles de pasos.
 (La exageración es tan frágil como necesaria, ya se sabe). 

Ellas -aún-  vienen raudas
a saciar la sed
a calmar las ganas  -propias y figuradas; ajenas y cercanas.

Llegan las Gemínidas
Traen gatos perdidos.
Excitaciones olvidadas  -selladas.
Vienen  con medio cuerpo.
(Huelga decir que en cada viaje  se han ido ¿dejando o perdiendo?).
 Los fogonazos nocturnos
ya no son accidentes ridículos
ni reojos resignados
ni cuadraturas intraducibles
al cuerpo o a los oídos.
Son deseos.
que marcarán el paso del viento.

19 de febrero de 2017

Corto aliento, largo alcance



                                                       Foto de Hannes Killian

Use bolígrafo azul.
No se salte los márgenes
No ensucie ni doble la hoja.
Evite sudar, llorar, eyacular.
Sea ordenado
Escriba       (¿no escucha?)

Deberes:
Para mañana
 tráigase completo.
Acumúlese.

Recomendación:
mantega la honestidad en silencio.
Entienda: Es falso que el  papel aguante todo.
No lo interrogue, entonces.

No copie sin citar  gemidos
caricias
piel olvidos  abrazos
líneas de cuerpos conocidos


Si tiene alguna duda
será mejor formularla
unas dos horas antes
de que un trazo -mínimo o no-
se le aferre a la muñeca  al pecho  a los pasos
amaneciendo -con fórceps-
un rumbo
un modo
un fin
una posibilidad

Regrese en dos o tres momentos
para conocer  su nota.
Será subjetiva. Como casi todo. 

Si faltara, ha de traer  el certificado
de vida.
No la fe.

Sea impuntual. Nadie lo notará.
En cuanto llegue, deje en recepción
el espejo donde confirmará -una vez más-
que lleva lo necesario
su entereza
su máscara
su cansacio
su voz

Le espera el mañana
de palabras incautadas
Necesitamos que escriba
sabiendo que muerde un extravío.


                                                Marcia Haydée (1967) de Hannes Killian













15 de diciembre de 2016

Días claros




                                             Degas y sus bailarinas: fotos para sus bocetos

Comencemos por los lugares comunes:
Hace un sol de justicia.
Lo más importante es la familia.
Los hombres no lloran.
Las mujeres usan tacones.
Los pájaros no ven los cristales. 

Vayamos a los lugares confusos:
El sol está quemando el poco trozo de piel que me queda libre de cicatrices.
La familia no puede sostener más tiempo sus fotos. Caen los retratos por falta de uso.
Ciertos hombres lloran mapas para encontrarse.
Ciertas mujeres rescatan hilos de amanecer.

Todos, siempre, sueñan con ser soñados
cerca del lugar exacto -del otro, del propio.

Los pájaros se estrellan
porque saben que si llegan a casa
-con las facturas pagadas, incluso-
serán espanto de lo común.

Carne de olvido
arrebatada a la pincelada.